Habilidades Directivas: Como ser un buen empresario

Un buen directivo o empresario se caracteriza por reunir una serie de habilidades directivas y en el presente artículo trataremos de explicarlas. Son habilidades directivas que solo podrán ser adquiridas con la experiencia o en escuelas de negocio especializadas en el ámbito empresarial, y muchas de ellas, solo podrán ser desarrolladas por el empresario si este dispone de ciertas capacidades innatas.

Las 4 habilidades directivas para triunfar:

 

  1. Creatividad: Ante un problema no existe una única solución. Hemos de contemplar el “problema” como algo macro y no micro. Un problema no solo es una circunstancia que impide el desarrollo de una empresa en un momento concreto. Cuando hablamos de problemas hablamos desde el punto de vista más ancho. Encontrar soluciones generales corresponden más a un directivo, y solucionar problemas “micro” corresponden a mandos intermedios, técnicos y trabajadores cualificados. La creatividad en un empresario es fundamental para encontrar soluciones a problemas que nunca antes a nadie se le habían ocurrido. De esta manera, y solo así, una empresa obtendrá ventajas competitivas respecto a las otras.
  2. Pasión: Los grandes líderes (tanto en el ámbito empresarial como en la sociedad) se caracterizan por estar comprometidos al 100% con lo que realizan. Este compromiso, esta pasión no solo ha de ser un estado mental, sino una forma de actuar. Pasión implica proactividad. La proactividad produce un efecto directo en los trabajadores de una empresa. ¿Imagináis un directivo trabajando a 10.000 revoluciones por minuto rodeado de trabajadores con parsimonia? La proactividad es el mejor ejemplo que queremos ofrecer a nuestros empleados

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  3. Comunicación: Muchos genios no han triunfado por flaquezas a la hora de explicar a los demás lo que visualizaban. Saberse comunicar con un mensaje claro, determinar que decir a cada integrante del equipo, como decirlo y como captar su interés es fundamental para que un equipo funcione. Los líderes acostumbran a ser grandes oradores. Un orador que no comunica no explotará esta habilidad. Un directivo que no ofrece su visión a los demás no conseguirá reclutar adeptos a su causa.
  4. Equilibrio: Cuando una empresa va a mal a veces emprende una espiral negativa difícil de parar. Como si de un virus se tratara los trabajadores se van contagiando de energías negativas y empeora su productividad. Saber mantenernos a flote, ofreciendo tranquilidad, serenidad y visión a los trabajadores es básico para que ellos comprendan que existe solución a problemas graves. Además, un directivo debe mantenerse equilibrado y sereno para no precipitarse en la toma de decisiones en situaciones límite.

Existen muchas más habilidades directivas que trataremos de ir explicando en este blog. ¡Hasta otra marketerus!